Las primeras huellas sobre su población se remontan a la época de los castros, comúnmente denominada "castrexa". En el primitivo barrio de Ferrol Vello se conoce la existencia de un castro marítimo, del que nos queda la referencia toponímica de una calle denominada del Castro.
Documentalmente la primera mención histórica a esta población data del siglo XI, concretamente del año 1807. Poco tiempo después se abre a las rutas marítimas y es uno de los lugares de arribada de peregrinos procedentes de todo el norte de Europa. Situado en las proximidades de su muelle, donde estaba la vieja iglesia de San Julián, se encontraba el Hospital de Peregrinos del Espíritu Santo, nombre con el que se conoce todavía a una de sus calles. El primer mapa de su litoral marítimo del que se tiene constancia está realizado en Venecia en el año 1948. Por estos tiempos la pequeña villa ferrolana se limitaba a la del mencionado barrio de Ferrol Vello y prolongaría sus arrabales por la pendiente del norte de Canido. Sus escasos habitantes se dedicarían al marisqueo, pesca, salazón y agricultura.
En la actualidad se puede apreciar este pasado en la pervivencia del barrio de pescadores con un trazado medieval y sus estrechas e irregulares calles con algunas casas de balcones de madera, típicamente marineras.
A partir del siglo XVI las buenas condiciones naturales de la ría ferrolana empiezan a llamar la atención no sólo de la Corona española sino también de las potencias europeas. Su puerto se convierte en el lugar de fondeo y salida de la Armada Real y él recalaron algunas de las naves que integraban la Armada Invencible. Pero será la política desarrollada por los Borbones la que va a provocar un cambio transcendental para la historia de la ciudad.
Felipe V, el primer monarca de la nueva dinastía, decide fortalecer la Marina de Guerra y escoge la ría ferrolana, por sus magníficas condiciones geográficas y estratégicas, como lugar en el que levantar unos astilleros estables y la capital marítima del noroeste penínsular. Una Real Orden de 1726 marca el punto de partida en el destino de esta población, ligada, desde entonces hasta hoy en día, a los vaivenes de la construcción naval y las complejas decisiones del Estado. (Información obtenida de la Oficina de Turimo del Concello de Ferrol). |